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JERÓNIMO RABELL CATALÁ
Y SU RETRATO TRAGICÓMICO DE UN MEXICANO CUALQUIERA

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En la ficción se llama Mugrosín y vemos cómo cobra vida a través de un artista que nos espera en la puerta del foro y nos saluda como cualquier otro día, vestido como cualquier otro día, para después entrar en escena y transformarse frente a nosotr@s. En la “vida real” (si es que esta existe) se llama Jerónimo Rabell Catalá y ha elegido al payaso vagabundo para hacer un retrato tragicómico del mexicano; de su miseria, de su furia y hasta de su argot. Todo esto a través de un fascinante despliegue derecursos creativos, un gran dominio del público y un juego impecable.

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En su Decadente Chou, Jero nos sorprende con una tremenda habilidad para hablar de la violencia, la rabia y la frustración, desde una voz ingenua e infantil. Porque aun momento nos damos cuenta de que aún con su aspecto lúgubre, oscuro y descuidado, habla igual que el payaso colorido de la plaza y entendemos con risas. que a pesar de convivir con tantas realidades cabronas tenemos todavía corazón de niñ@s. 

Pensando en el espectáculo como un retrato de nuestra sociedad, se me ocurre que el mexicano puede ser, ante el mundo, el arquetipo del niño incomprendido. Tan entusiasta e inocente el mexicano, tan ingenioso que se siente superior o chingón peroque vive hundido en la dominación y en la miseria. Porque siente que nadie ve su ingenio, que no es reconocido. Y no se da cuenta que su fuerza está precisamente en su simpleza. 

En el trabajo de Jero vemos a ese mexicano, el que usa la venganza como lo haría un niño pequeño. La frustración que se traduce en berrinche: “si no me quieren me voy”, “si no me quieren me mato”, “si no me quieren me vuelvo malo”. Y es capaz de producirnos un vacío en el corazón cuando en medio de la carcajada se atreve aapuntarnos a la cara con una pistola. Nos quedamos helados, porque a todos nos duele, porque sabemos que no es juego, que cualquier día nos pasa de a de veras.
Y es ahí donde aparecen personajes tan contradictorios como Mugrosín, porque te mata de amor y de ternura pero a la vez lo odias porque te recuerda que no eres mucho mejor, que también vives en esta sociedad injusta y absurda, que sientes muchas veces esa misma frustración que pisotea tu inocencia. Y ahí está la enorme lección que nos regalan artistas como Jero, capaces de transformar los aspectos más terribles de la existencia humana, en obras de arte que no se limitan a ser simples experiencias estéticas sino que nos invitan a cuestionarnos y a reírnos de nuestra cotidianidad.

Dominar el oficio del payaso no es cosa simple. Es un trabajo de vida, de mantenerse sensible y a la vez no dejarse aplastar por esa sensibilidad. Noches enteras de desvelo, amores frustrados, soledades escondidas atrás de esa sonrisa lírica, sólo para que otr@s mortales podamos reírnos de nuestra propia desgracia y entender que detrás de esta realidad que muchas veces se muestra aplastante, podemos encontrar la magia y la belleza. Porque aunque Jerónimo quiera mostrarnos su lado más burdo y decadente, no puede ocultar su amor por la vida. Su sencillez, su simpleza, su inocencia, se desbordan en su arte. Un buen payaso es un sabio disfrazado de tonto.

Jade Zerón, 2018.

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©2022 por JERONIMO RABELL 

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